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Genaro Codina Fernandez autor
de "La Marcha de Zacatecas"

A 101 años de su deceso.

Nace en el mes de la Patria, muere en el mes de la Revolución y en el Día del Músico.

"A la manera de Verdi, cuyo deceso marca el inicio del siglo italiano, el fallecimiento de Genaro Codina, en 1901, puede ser tomado como el compás de una sinfonía de 100 años.

Una obra de este zacatecano marcó la centuria pasada, pues no hay mexicano que no sepa silbarla ni acto cívico en que se le obvie..."

Sin duda alguna que los habitantes de este hermoso estado de Zacatecas se han de sentir, al igual que nosotros, sumamente orgullosos de contar dentro de la gama de hombres ilustres mexicanos; con la figura egregia y patriótica moldeada con la tierra roja de su estado, del famoso Genaro Codina, autor de la marcha del siglo, la de Zacatecas, en homenaje al estado que lo vio nacer.

Genaro Codina, hombre de baja estatura, cabello muy corto, casi a rape y esos lentes gruesos que empequeñecían sus ojos, haciendo tímido y de poca conversación, nació un 10 de septiembre, en pleno mes patrio, en el año de 1852.

Nuestro personaje fue hijo de la señora María Dolores Fernández y Santiago Codina.

La vida de Genaro transcurre en su muy querida ciudad colonial de Zacatecas, capital del estado del mismo nombre.

Allí hace sus estudios de primaria en una escuela particular, siendo un alumno destacado.

Domina el arte de la pirotecnia, aprende contabilidad con su padre, dominando también el manejo de algunos instrumentos musicales, destacando entre ellos el arpa, el cual era su preferido, componiendo en ella directamente polkas, valses, mazurcas, chotis y de forma especial las marchas que fueron quienes lo hicieron famoso.

Los juegos por él diseñados son quemados en los días cívicos y festivos fabricando, asimismo, globos aerostáticos.

Con su esposa Mariana González procrea tres hijas: Luz, María y Herlinda. Otros biógrafos hablan de dos.

En 1887 es contador de la Jefatura de Hacienda, designado por el presidente Porfirio Díaz, puesto que desempeña con pulcritud.

Desde luego que su principal afición es la música. Compone ni más ni menos "La Marcha de Zacatecas", segundo Himno Nacional para ganarle una apuesta a Fernando Villalpando, su concuño.

Esta es una magnifica obra musical conocida y muy famosa en todo el mundo.

En sus momentos en que el cenit estaba en su momento idóneo y pleno de madurez creativa forma y consecuentemente organiza la Orquesta Típica Zacatecana con la cual ofrece conciertos en nuestro país y en Estados Unidos.

LA MARCHA DE ZACATECAS, NUESTRO SEGUNDO HIMNO NACIONAL

Se nos cuenta que una noche del año de 1891, en su querida ciudad natal de la que nunca se separó, en una reunión familiar, en la casa de Fernando Villalpando, quien era también músico y su concuño además, surge un reto entre Villalpando y Genaro Codina, consistente en escribir una marcha de guerrera.

El que resultara triunfador la dedicaría al entonces gobernador del estado, el general Jesús Aréchiga.

Algunos de sus biógrafos nos dicen que este reto con su concuño "no lo fue tanto".

Fueron algunos días en los cuales Codina buscó la inspiración suficiente para su notable y trascendente composición musical, pero ésta no llegaba.

Un día antes de que el Sol se escondiera, andando de paseo por la alameda (hoy Alameda García de la Cadena), sintió que era el momento de pulsar su inconfundible amiga el arpa, de la que emanó las notas cadenciosas de una bella marcha, motivo de este trabajo.

Ese mismo año de 1891, las composiciones de Villalpando y Codina fueron presentadas ante un jurado que fue integrado por amigos y parientes, mismos que dieron un avasallador triunfo a la marcha de Genaro.

Esta obra musical llevaría el nombre de "Marcha Aréchiga" por estar dedicado al gobernador Don Jesús Aréchiga, no obstante éste sugirió que se cambiara por el de Marcha Zacatecas, nombre con el que la conocemos.

De La Marcha de Zacatecas se hicieron dos instrumentaciones, la del violinista Arturo Elías que por muchos años fue el director de la Banda del Hospicio de Niños en Guadalupe, y la del maestro Villalpando, que fue la mejor y es la misma que se toca en la actualidad.

La marcha fue ejecutada por primera vez en el hospicio de los niños, como tema de examen, por la banda del mismo establecimiento y bajo la batuta del profesor Elías.

Poco después fue tocada por una típica integrada por señoritas que dirigía el profesor Primitivo Calero, en un concierto ofrecido en el teatro de la ciudad, en el mes de abril de 1893.

Y posteriormente fue dada a conocer al público zacatecano, en una de las tradicionales serenatas efectuadas en la Plaza de Armas, interpretada por la Banda del Estado que dirigía el maestro Villalpando, y reforzada brillantemente por la banda de guerra del hospicio de niños. Se había gestado una gran composición.

Este acto fue todo un acontecimiento, pues al concluir la electrizante ejecución el público aplaudió entusiasmado y aún los barreteros de las minas gritaban frenéticamente.

Desde entonces quedó consagrada la Marcha Zacatecas como el himno zacatecano.

Fue también el himno de las huestes revolucionarias, a partir de 1910, especialmente en la poderosa División del Norte comandada por Francisco Villa.

La marcha se extendió por el mundo, y Mussolini la hizo incluir en el repertorio de las grandes festividades.

Es menester hacer el comentario en el sentido de que al señor Fernando Villalpando le corresponde el mérito de la instrumentación, en virtud de que esta joya musical fue creada en el arpa.

Muchas fueron sus composiciones musicales, aunque ninguna alcanzó la fama de su Marcha Zacatecas.

Entre ellas se encuentran las marchas Porfirio Díaz, Patria mía y México; la polka Las Típicas Zacatecanas; los chotis Ayes del Alma, Carmen, Recuerdos, Emma, Lazo Nupcial, Presentimiento y El Sueño de la Inocencia; las mazurcas Chére amí, Felicitación, Una Confidencia, Canastilla de Bodas y Elena; los valses Primavera de la Vida, Como un Sueño, Culto a lo Bello, Sueño Dorado, Idilio, Fraternidad y Recuerdo a Durango; las danzas Acacia, Los Ojos de Luz, Lola, Propaganda Musical, Grato Recuerdo, En el Silencio de la Noche, Luz y Herlinda, Ensueños, Sonrisa y Llanto, Oralia, Dime que sí, Carcajada, Amor, etcétera. Entre sus mejores obras se cuentan Grata Ilusión, Presentimiento, Traje Azul, Himno a la Ciencia, Idilio, Duquesa y ¿Se Acuerda Usted?

El 22 de noviembre de 1901 falleció este inmenso artista, sin que de ello hiciera mención la prensa de aquellos días, demostrando lo mudable de la fama.

Sin embargo, en 1932 el Ayuntamiento de la ciudad de Zacatecas mandó poner una placa en la casa número 16 de la antigua calle de la Compañía, donde Codina viviera, y la calle llevó el nombre del músico desde entonces.

El 10 de septiembre de 1942 hubo un gran acto cívico en el Teatro Calderón, ante los restos de los ilustres compositores Fernando Villalpando y Genaro Codina, con motivo de que se les trasladó al Mausoleo de los Hombres Distinguidos Zacatecanos, en el Panteón de La Purísima.

 

LA MARCHA DE ZACATECAS

                  (Letra)

Prestos estad a combatir, oíd, llamad, suena el clarín.

Las armas pronto preparad y la victoria disputad.

Prestos estad, suena el clarín y anuncia ya próxima lid,

vibrando está su clamor, marchemos con valor.

Sí, a lidiar marchemos que es hora ya de combatir.  

Con gran valor, con fiero ardor hasta morir, hasta morir, o hasta vencer.

Las olas rompen en el mar con rudo empuje y con valor sobre las huestes.

Avanzad, no os detengáis, no hay temor pronto el ataque.

Apresurad guerra sin tregua al invasor, viva la patria y libertad, viva la libertad, viva.

Que viva, sí, oh patria mía, tu hermoso pabellón.

Siempre sabremos llevarlo con honor.